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El coronavirus gana fuerza en Argentina mientras un ex presidente pronostica un golpe de Estado


El tramo final del invierno encuentra a Argentina en una situación que no era la prevista por Alberto Fernández cuando el 20 de marzo dio inicio a una larguísima cuarentena: los casos de coronavirus y la cifra de muertos crecen semana tras semana, una tensión extrema se apoderó de las relaciones entre el Gobierno y la oposición y, para asombro de todo el país, un ex presidente se pasea por los medios pronosticando de forma insistente un golpe de Estado en los próximos meses.




"Llega una anarquía con olor a sangre", dijo este martes Eduardo Duhalde, presidente entre 2002 y 2003, tras dejar boquiabiertos a los argentinos en la noche del lunes con sus pronósticos: "Es ridículo pensar que el año que viene vaya a haber elecciones (legislativas).

Esto puede terminar en una especie de guerra civil (...) La situación es muy difícil, no se puede manejar. Entre 1930 y 1983 tuvimos 14 dictaduras militares. Quien ignore que el militarismo se está poniendo de pie nuevamente en América ignora lo que está pasando. No va a haber elecciones porque no se puede seguir así".


Duhalde es peronista, del ala derecha de ese inasible movimiento político, y conoce bien lo que es la desestabilización de un gobierno democrático. Asumió el 1 de enero de 2002 la Presidencia para completar el período de cuatro años que había iniciado Fernando De la Rúa el 10 de diciembre de 1999. De la Rúa, el hombre ante el que había perdido las elecciones, había dejado el poder el 20 de diciembre de 2001 en medio del peor estallido socioeconómico de la historia argentina. Duhalde terminó siendo elegido por la Asamblea Legislativa para el puesto que no pudo ganar en aquellas elecciones. Un año y medio después le allanaría la candidatura presidencial a Néstor Kirchner, dando así inicio al largo ciclo kirchnerista que vive el país.


Un síntoma de la salud institucional de Argentina, país inmunizado contra los golpes de Estado gracias en buena parte a la docencia democrática ejercida por Raúl Alfonsín durante su Gobierno (1983-1989), fue que todo el arco político rechazó los pronósticos de Duhalde. "Irresponsable" fue quizás la palabra más repetida en los repudios al ex presidente, al que algunos ven desequilibrado emocionalmente.


DESPLOME DE LA ECONOMÍA


Así y todo, más allá de lo que fue visto como un desatino, el ambiente político en el país está caldeado. Los casos de Covid-19 superan ya los 350.000 y las muertes se encaminan a las 7.500. El presidente Fernández insiste en que ya no hay más cuarentena, aunque este fin de semana anunciará su extensión. Es cierto, sin embargo, que la grave crisis económica y social que vive el país está llevando a que las autoridades hagan en no pocos casos la vista gorda y permitan un movimiento de gente que no se veía entre marzo y mayo. La economía se desplomó un 20% en el segundo trimestre del año y la inflación se está volviendo a acelerar a un nivel cercano al 4% mensual, según señaló este martes "Infobae".


La tasa de testeos y el nivel de rastreo y seguimiento de casos es inferior al de la mayoría de los países de la región. En Argentina se hacen 24.000 tests por cada millón de habitantes, contra loa 182.000 en España o 117.000 en el vecino Chile. La tercera economía de América Latina está duodécima en la lista de países con más casos de Covid, aunque hay un dato que la favorece: 164 muertos por cada millón de habitantes, contra 619 de España y 573 de Chile.


Mientras el virus gana fuerza en diferentes provincias, la ciudad de Buenos Aires parece estar en camino de controlar sus efectos: la tasa de contagio está cerca de bajar de 1,0, lo que implicaría comenzar a reducir las cifras y abrir más sectores de la economía. No puede decirse lo mismo de la vecina provincia de Buenos Aires, con mucha más población y pobreza.


POLÉMICA CONVERSACIÓN


En ese contexto, una llamativa disputa concentró la atención de los argentinos. El presidente Fernández recuperó una conversación que mantuvo con su antecesor, Mauricio Macri, el 19 de marzo. Macri lo llamó para ofrecerle su apoyo ante el inminente anuncio de la cuarentena, pero Fernández difundió otro pasaje de la conversación: "Dejemos a la gente en la calle y que mueran todos los que tengan que morirse".


Macri, que pasa sus días en Suiza en su labor de presidente de la Fundación FIFA, negó tajantemente la afirmación de Fernández: "De ninguna manera dije las cosas que ha relatado en estos días (...). La credibilidad de la palabra presidencial debe ser cuidada como un tesoro".


La oposición se abroqueló ante la oposición de Fernández, pero el presidente se mantuvo en sus trece: "No mentir en política es muy importante. Yo soy de aquellos que tienen la tranquilidad de poder decir en público lo que dice en privado."


Argentina maneja un nivel de informalidad que lleva a que buena parte de las comunicaciones de los presidentes no se graben ni registren. No está claro si fue el caso de la que sostuvieron el presidente y su antecesor, pero no sería la primera vez en el país que un teléfono es intervenido por terceros vinculados al espionaje. Así, la grabación quizás exista y alguien esté esperando al momento ideal para hacerla circular. Si eso sucediera, si se supiera de qué hablaron realmente Fernández y Macri ese día, aquel que haya mentido saldría bastante más que golpeado.

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